Actualmente los
venezolanos estamos en una silenciosa
desesperación, así como también el hambre de sueños y esperanzas. La actual
situación (dramática) que estamos
enfrentando en nuestras vidas, como injusticias, desigualdades, atropellos,
falta de atención, entre otras, realmente nos dejan sin aliento. Para nadie es un secreto que todos los venezolanos (sin excepción) tenemos que poner mucho
empeño, dedicación y sobre todo ética en nuestras decisiones e iniciativas y sobre
todo clarificar las pasiones por
todo lo que hacemos. .
Lo fatal
seria caer en el desaliento ya que
siempre va a existir una razón para luchar contra todas las adversidades que, en los últimos
tiempos se nos han venido incrementando por diferentes razones o motivos.
Un país como Venezuela
que está dirigido y gobernado por personas NO
PREPARADAS para sus cargos, se puede esperar cualquier cosa (como en efecto está ocurriendo) lamentablemente. Siempre
digo que, cuando la relación de convivencia degenera y se trastornan
los valores humanos, no hay manera de ver
luz por ninguna parte. Esto nos exige, desde luego, una transformación profunda de modos de ser y de maneras de vivir.
Quiero decir con voz
firme, que: “Ya está bueno de que
cada vez seamos menos dueños de
nosotros mismos”. Duele decir o
cuesta creerlo, pero en la actualidad existe un poder excesivo, naciente del entramado
económico y político, que se creen los señores
del mundo, que actúan como si la ley no existiese para ellos, que trafican con la mentira, dispuestos
a seguir aplastando a una ciudadanía
que lo que quiere es trabajar y salir adelante, para dignificarse como persona.
Los peligros son enormes ante el
intento de huir de una vida sin futuro.
El insaciable afán de concentrar poder
y recursos en unas pocas manos lo
que hace es generar un poder absoluto de unos
contra otros.
Allí donde hay
desesperación, es barato y fácil
hacer negocio y fomentar la violencia, predicar y no dar trigo, para nada
disminuye la desesperación en los venezolanos.
En cualquiera de los
escenarios, tal y como está la situación actualmente, ninguno de nosotros puede
sentirse satisfecho sabiendo que la crisis
de esperanza es una realidad en la familia venezolana. A determinados
poderes no les interesa liberar a toda la humanidad de la miseria. Hablan de metas inalcanzables y de plazos que no se pueden cumplir.
Dignificar la vida para todos no está en ninguna
agenda del poder actual. Esta es la realidad que tanto nos abruma y deprime. No sólo nos acosan ciertos poderes, también nos ahogan.
La esperanza del cambio
es tan necesaria como precisa y nadie se baña en el mar dos veces porque todo
cambia con las olas. No hay que temerle, en consecuencia, a los cambios.
No hay más remedio que
hacerlo si queremos despojarnos del recelo
a vivir, debemos unir nuestras manos de manera solidaria y enfrentarnos
juntos a las frustraciones. A lo
mejor debemos ordenar nuestras prioridades y ver que las soluciones requieren
de la comprensión de todos para con
todos. A lo mejor debemos, en suma, ser más nosotros mismos y ver que nosotros
también cambiamos.
Debemos reconocer también,
que la desesperación y el desánimo algunas veces nos acobardan y otras nos llevan hacia la locura. También hay una arrogancia
despiadada de líderes afanados en querer dibujarnos un panorama de
bienestar que no existe.
La experiencia de tantos desórdenes infunde en la sociedad venezolana
un gran mal. Cuando se pierde el hábito
del trabajo y el espíritu de la conciencia
crítica, entramos en un ciclo de inestabilidad
social, que es destructivo para todos los venezolanos.
No podemos permitirnos
que este círculo vicioso inunde todo
el planeta. Lo mismo ocurre con el hábito de la honestidad o de servicio a los demás. Al final, todos perdemos bajo
este clima desesperante, que nos exige más acción,
más voluntad de querer y más compasión hacia los débiles.
Sin duda, debemos
profundizar en las nuevas relaciones de interdependencia
entre los venezolanos y su entorno para que nadie pueda sentirse desesperado y
solo. Tenemos que decir que la justicia resulta particularmente importante en
el contexto actual. A pesar de tantas proclamas está seriamente amenazada por
la intromisión de ciertos poderes que también la asfixian y la asedian. Para
desgracia, además, la dimensión humana
tampoco cotiza en la promoción de un desarrollo justo.
Finalmente estimados
lectores, quiero decir que ha llegado el
momento de frenar totalmente este
huracán de fuegos inmorales e injustos
que todo lo manipulan en favor de los poderosos. Que nadie desespere por la
lucha de un bien colectivo. Como
dice un proverbio: "Si cada uno barriera delante de su puerta, ¡qué limpia estaría la ciudad!".
Al final todo se resume en esta cuestión, en la de verse en el prójimo como a
uno mismo.
José G. Román
Creador – Fundador de El
Consultorio de las Finanzas Personales

Gracias por su aporte! Excelente todo; es una lastima que en este tiempo las personas esten perdiendo la capacidad de ser previsores y tener orden en sus finanzas.
ResponderBorrarEstimado lector gracias por tu buen comentario y estamos para servirte... ya pronto seguiré escribiendo mas articulos, ya que tengo varios meses sin el servicio de Internet... saludos cordiales...
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