La escena de este mundo
está cambiando. Si efectivamente, las cosas están cambiando y en particular la
vida familiar. Lo que se consideraba normal o tradicional hace cuarenta o
cincuenta años no suele ser aceptable hoy: debido a ello, la administración del
hogar puede suponer un gran desafío.
En la actualidad mucha
gente ya no se contenta con llevar una vida sencilla, centrada en la familia.
El mundo comercial produce cada vez más artículos y se vale del señuelo de la publicidad para seducir al público, por lo que millones de
padres y madres tienen que invertir muchas horas trabajando para adquirir esos
productos.
Otros millones de personas se enfrentan a una lucha diaria solo para
poner un poco de alimento en la mesa tienen que trabajar mucho más tiempo que
en el pasado, a veces en dos trabajos distintos, a fin de cubrir los gastos básicos. Algunos serian felices
con tan solo tener un trabajo, pues el desempleo es un problema generalizado.
En efecto, la vida no es
siempre fácil para la familia moderna y si bien es cierto que la familia
también necesita más que solo alimento y ropa también precisa de un lugar donde
vivir, los hijos requieren educación y también hay que hacer frente a las facturas
médicas y otros gastos.
En lo antes escrito
tenemos que tomar en cuenta lo que es “la
previsión” y esto implica hacer un presupuesto y planificar por adelantado
el uso más sensato de los recursos disponibles ya que de este modo la familia puede
controlar los gastos, apartando
dinero para sufragar las necesidades básicas y no vivir por encima de sus
posibilidades.
La administración del
dinero supone resistir la tentación
de solicitar préstamos a intereses elevados para efectuar compras innecesarias,
en otros puede significar ejercer un estricto control de las tarjetas de
crédito, también puede significar resistir el impulso adquisitivo, es decir,
comprar productos sin pensarlo y sin sopesar ni las necesidades ni las consecuencias. Por otra parte un buen
presupuesto pone de relieve el perjuicio
que supone para la economía familiar gastar dinero egoístamente en los juegos
de azar, licor, etc.
Compartir la carga
Un modo de compartir es
colaborando todos de alguna manera en los quehaceres domésticos, a los hijos se
le debe enseñar a no dejar las cosas desordenadas después de usarlas, sea que
se trate de los juguetes o de la ropa. Es posible que tome tiempo y esfuerzo
ordenar la cama todas las mañanas pero es una gran ayuda para la familia, se entiende que en ocasiones es
inevitable cierta desorganización temporal, pero todos pueden colaborar a fin
de mantener el hogar razonablemente
ordenado, y también dejar todo arreglado y limpio después de las comidas.
La pereza, la autocompasión y hacer las cosas de mala gana tienen un efecto
negativo en todos.
Por otra parte, un
espíritu alegre y dispuesto promueve la felicidad
familiar, y también la consideración y el amor evitan que se produzca una
situación que se ha convertido en un grave problema en muchos hogares.
Siempre he dicho que a la
esposa le ayuda y le motiva que su
esposo agradezca su trabajo arduo y que la tenga en alta estima y también es
muy agradable que la esposa elogie a
su esposo por su trabajo fuera y dentro del hogar, los hijos también progresan
cuando los padres los alaban por su trabajo en casa o en la escuela. Un poco de
agradecimiento puede lograr mucho ¿Cuánto
cuesta decir gracias? Muy poco, pero el efecto en el ánimo de la familia puede
ser grande.
Ya para finalizar quiero
decirles y recordarles siempre dos cosas
que de alguna manera afectan positivamente
en nuestro hogar:
“Esposos…
Esposas… o suben sus ingresos al nivel de sus deseos… o bajan sus deseos al
nivel de sus ingresos.. eso se llama disciplina financiera dentro de un
hogar”
“Si en
verdad estamos interesados en tener una buena administración en nuestro hogar
la mejor manera de enseñar y de lograrlo es predicando con el ejemplo”
José G.
Román
Creador
– Fundador de El Consultorio de las Finanzas Personales

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