Normalmente, el
emprendimiento social nace a partir de la decisión de una persona con inquietudes que, de forma individual o estimulando la participación grupal,
identifica y desarrolla productos o servicios que pueden ayudar a resolver necesidades o problemáticas
sociales. Este tipo de iniciativas, no deben ser necesariamente de tipo
comercial o buscar generar riqueza pero, sí que tienen como común denominador la búsqueda de su sostenibilidad económica,
con el fin de que el resultado del esfuerzo emprendedor, pueda desarrollarse
adecuadamente en el tiempo.
Otro de los
elementos que caracterizan a este tipo de personas es su capacidad de innovación y facilidad para la aplicación de sus ideas transformadoras que, por lo
general, dirigen sus iniciativas hacia objetivos de impacto social directo; es
decir, incidiendo de forma directa en el colectivo o población sobre el que
eligieron actuar. Y si “compartir”
es uno de los verbos que mejor conocen los emprendedores sociales, lo conjugan
también con otras personas, facilitando su conocimiento, experiencia y
recursos, a otras personas socialmente emprendedoras que quieran aprovecharlos,
bien en el mismo territorio, bien en otras regiones o países, porque visión, talento y solidaridad no tienen fronteras.
El uso de las
nuevas Tecnologías de la Información y Comunicación, TIC, ha favorecido
enormemente la oportunidad del trabajo compartido, por ello, se han creado
numerosas redes de Emprendedores Sociales en todo el mundo, como es el caso de
“Social Venture Network”
(SVN), una red de líderes de negocios comprometidos a construir un mundo
socialmente justo y sostenible, a través de negocios enfocados social y
ambientalmente sostenibles. Otra importante red es “Ashoka”, entidad que apoya a hombres y mujeres
con soluciones innovadoras que aceleran la transformación social; personas que
combinan una visión creativa de las necesidades sociales con una capacidad
emprendedora, unos principios éticos sólidos y la determinación para hacer
realidad sus ideas a gran escala. Con esta visión, Ashoka ha conseguido apoyar
a más de 3.000 Emprendedores Sociales en 71 países.
El emprendimiento social ha cobrado un gran protagonismo en
los últimos años. En épocas de difícil
situación económica, la sociedad debe buscar alternativas, encontrar los
cauces necesarios para mejorar no sólo la situación por la que
atraviesan, sino también el mundo.
Es por este motivo por el que cada vez son más
las personas que se animan a sacar adelante sus proyectos, dejando atrás
sus miedos. En este instante es cuando entra en juego Socialnest, una
asociación que tiende las manos a todos esos aventureros, asesorándoles en
todo lo que necesiten, desde la formación hasta la financiación.
Aunque el concepto
de emprendimiento social parezca novedoso, no lo es. Durante su larga
tradición, numerosos autores han intentado explicarlo dando lugar a
múltiples definiciones. A pesar de ello, todas consideran que el emprendimiento
social está
ligado al interés de generar un impacto positivo tanto en la sociedad como
en la naturaleza.
Desde Socialnest, este concepto se puede definir
como la solución innovadora a un problema social, un problema que está presente en tu
ciudad o país. En definitiva, el emprendimiento
social se ha convertido en una alternativa para mejorar la sociedad.
Esta fuerza innovadora no tiene límite de edad, todo el
mundo tiene derecho a aportar su granito de arena para cambiar el mundo.
Los proyectos que despegan y consiguen sus objetivos engloban
diversas temáticas que van desde la mejora de necesidades sociales
hasta el apoyo de los colectivos en riesgo de exclusión social como la
pobreza o la inmigración, entre otros. La creatividad, la imaginación y la capacidad para resolver
problemas, juegan un papel importante para llegar a ser un buen
emprendedor.
¡Cambiar
el mundo es posible y está en tus manos!
José
G. Román
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