Unas de las maneras de
lograr más satisfacción en la vida y de ahorrarnos grandes problemas y
preocupaciones, es cumplir con nuestras propias expectativas de empezar y
terminar proyectos importantes. En cambio, el aplazar o posponer tareas,
acciones y proyectos hará que nos sintamos decepcionados
con nosotros mismos. Actuar tarde, a última hora, o no hacerlo nos hará sentir estrés, además de aumentar el
miedo y la sensación de culpa.
Siempre estarán estos asuntos pendientes dentro de nuestro subconsciente y lucharán por hacernos la vida imposible,
acabando con nuestra paz mental y la
tranquilidad.
Inclusive, muchas veces nos ocupamos de cientos de tareas inútiles y sin importancia,
aturdiéndonos de trabajo, perdiendo todo
nuestro tiempo y energía, para quedar exhaustos y no hacer las cosas que
son verdaderamente importantes.
Es muy común postergar lo
que debemos hacer hoy, en un mundo que sólo nos da un día cada vez, sin
seguridad alguna de que llegue el mañana.
Todos tenemos la
tentación de ignorar un gran problema esperando que desaparezca o se solucione por sí solo, pero, en realidad,
éste se irá complicando en proporción
geométrica y luego se convertirá en una
gran bola de nieve. Los problemas debemos solucionarlos lo más pronto posible.
Incluso una pequeña dificultad, a la que no le prestemos la suficiente
atención, terminará convirtiéndose en un problema grave.
Es inexplicable que,
muchas veces, nos demos cuenta de que tenemos un problema en frente, sepamos lo
que debemos hacer y a lo mejor tengamos las herramientas para solucionarlo,
pero, por alguna razón misteriosa,
no lo resolvemos, lo dejamos de lado y lo seguimos retrasando por miedo a
enfrentarlo.
Algunas personas se
quedan quietas, esperando pasivamente a que se den las circunstancias
adecuadas. Pero las condiciones perfectas
nunca se presentarán porque somos nosotros los que, con voluntad,
determinación, valor y paciencia, creamos las circunstancias adecuadas. ¡El
mejor momento para empezar a resolver algo es
ahora!
Dar el primer paso es
siempre lo más difícil, pero, a menudo es la mitad de la batalla. Una vez que hemos comenzado a hacer el trabajo
necesario para solucionarlo, es muy importante avanzar sin detener la marcha.
Si nos detenemos y miramos hacia otro lado, pasará como sucede con una bomba
manual de agua : perdemos el impulso y tendremos que volver a bombear para
llenar la tubería, pues al detener el trabajo, el agua descenderá hasta el
fondo del pozo.
Haz planes, pero una vez
que hayas decidido lo que vas a hacer,
actúa sin darle vuelta en tu cabeza una y otra vez, buscando las excusas o
las justificaciones para no hacerlo. Hoy,
y no mañana, es el momento para comenzar a trabajar en convertir un sueño en
realidad; hoy, y no mañana, es el
momento de visitar al médico para resolver eso que tanto te preocupa. Hoy, y no mañana, es el día perfecto
para comenzar a hacer ejercicios y a comer sano. Hoy, y no mañana, deberías pasar tiempo con tus hijos en lugar de
quedarte trabajando hasta muy tarde.
Hoy, y no mañana,
puedes hacer algunos cambios en tu rutina personal, para mejorar tu vida…
recuerda que si actúas correctamente, el universo conspirará para apoyarte a
lograrlo.
No hay nada tan satisfactorio como una misión
cumplida, y todavía más si la realizamos en condiciones adversas, pues esto nos permitirá recuperar la confianza en nosotros
mismos, aumentar nuestra estima y la motivación para conseguir metas mayores.
¡Rompe con ese ritual
acelerado que hace que salgas todos los días corriendo, estresado, sin tiempo
para compartir con tus personas queridas o para disfrutar del desayuno!
Pasa un día sin criticar a una persona: Si no tienes nada bueno que decir sobre alguien o que
aportar a la solución de una situación, elige guardar silencio. Muchas veces
nuestros comentarios negativos pueden afectar profundamente la dignidad, la
imagen o los sentimientos de otro, sin que nos demos cuenta de lo que hemos
hecho. Al principio te sentirás extraño, pero este ejercicio te servirá para
descubrir cuál es tu actitud hacia los demás. ¡Siempre podemos actuar de una
mejor manera!
Darte permiso para NO ser
perfecto: Si eres de las de las personas que se
exigen demasiado, que tienen problemas al momento de aceptar sus errores y
limitaciones, vale la pena que te relajes un poco y revises tu nivel de auto
exigencia. Aceptarte tal y como eres, es decir con tus cualidades y
limitaciones, hará que seas mas espontaneo y auténtico al momento de actuar y
de relacionarte con los demás. Dejar de exigirte tanto y tratarte con gentileza
te permitirá hacer lo mismo con los otros.
Poner el despertador 20
minutos antes: Y una vez que suene, levántate
para que puedas aprovechar esos minutos extras en preparar y comer un buen
desayuno antes de salir de casa. Rompe con ese ritual acelerado que hace que
salgas todos los días corriendo, estresado y hasta malhumorado, sin tiempo para
compartir con tus personas queridas o para disfrutar de la primera comida del día.
Leer un cuento a tus hijos antes de dormir: Meterte en la cama con ellos antes de que se queden
dormidos, para conversarles un ratito, para leerles un cuento, hará que se
sientan queridos tomados en cuenta por
ti. Vence la resistencia, el cansancio y la preocupación que te impidan
dedicarles unos minutos al final del día, estoy seguro de que al terminar, te sentirás
muy bien. Compartir con los hijos un rato de diversión y disfrute nos relaja y enriquece.
José G. Román
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