¿Sabes qué recursos necesitará tu hijo para
adaptarse a los cambios futuros?
Estoy
convencido que hoy día ya no sirve la escuela ni los modelos de aprendizaje de
hace cien años. La sociedad, nuestro presente, dará pie a la futura sociedad que
demanda individuos creativos, emprendedores, críticos,
competentes, autónomos, con altos dotes sociales, que se
adapten fácilmente a los ambientes laborales, capaces de trabajar con cualquier
persona, en cualquier lugar y momento. Los niños de hoy no sabemos qué serán en
el futuro, pero deberán tener los recursos necesarios para adaptarse a lo que
venga.
Algunos
expertos intuyen los caminos por donde avanzar. Por ejemplo, en creatividad, que
genera oportunidades para que se desarrolle el talento, y sin embargo, la
escuela de hoy condena esa creatividad, se nace siendo creativo, es parte de
nuestra inteligencia natural y es lo que diferencia a los seres humanos de las
demás especies. El 80% de los aprendizajes se producen
antes de los cinco años, después de esta edad a los niños se les
empieza a dirigir ordenándoles qué deben hacer, cómo hacerlo y en qué plazos.
Esto termina por obstruir las vías de
creatividad que estos jóvenes poseen.
Hay
otros muchos ámbitos nuevos que explorar y desarrollar desde la escuela. La
educación emocional en edades tempranas, propone Jannet Patti, educadora
reconocida internacionalmente. Ésta debe comenzar en la educación infantil y transcurrir
a lo largo de toda la vida, permite al individuo afrontar mejor los retos de la
vida y tiene como finalidad el desarrollo del bienestar personal y social. No debemos olvidar que las emociones
tienen un valor adaptativo porque nos protegen de peligros, son valiosos recursos de información porque
nos pueden hacer ver qué sienten otros y, finalmente, las emociones no pueden
estar separadas de la cognición y las habilidades sociales.
Gran
parte de la comunidad educativa
aboga por un cambio en la forma de enseñar, de aprender... en la escuela para
formar a los ciudadanos del futuro.
Desde mi punto de
vista estos son algunos de los retos
que todos debemos plantearnos para la educación del futuro:
Hay que
formar al ciudadano: la sociedad requiere individuos creativos,
emprendedores, críticos, competentes con el mundo digital, con altos dotes
sociales y que se adapten a ambientes laborales diversos.
Todos
debemos ser incluidos como eje social: es
trascendental el establecimiento de políticas
públicas para el desarrollo sostenible
en el que uno de los pilares sea la inclusión social.
Se
requiere Liderazgo y Ética institucional: la cultura digital lleva años instaurada
en la sociedad, las instituciones educativas no pueden permanecer ajenas, por
lo que se torna fundamental un liderazgo institucional basado en la
construcción de un sentimiento de
comunidad sólido.
Extraer
la inteligencia colectiva: en una sociedad cada vez más compleja
sobrevivir en ella depende cada vez más de una inteligencia colectiva. El ser
humano es social por naturaleza, por lo que ha de aprovechar las posibilidades
abiertas de la sociedad digital.
Contenidos
+ Pedagogía + Tecnología: la intersección entre estos factores
fundamentales son claves para la introducción en los procesos educativos:
sólidos conocimientos de los contenidos, dominio de competencias pedagógicas y
manejo de herramientas tecnológicas y sus posibles aplicaciones, la tecnología no reinventa a la pedagogía,
sólo amplía sus posibilidades.
Fomento
de la creatividad: existe una inminente necesidad de repensar los sistemas educativos para
evitar ahogar la creatividad de los
aprendices, es decir, enterrar un sistema educativo basado en el control e
instaurar uno de empoderamiento. El alumno nace siendo creativo y el sistema
educativo ha de generar las condiciones para que pueda seguir desarrollando esa
creatividad.
La
educación emocional papel importante: la
finalidad principal de la educación es que cada sujeto pueda alcanzar un grado
óptimo de bienestar social y emocional,
por lo que la educación emocional debe
ocupar un lugar privilegiado en los sistemas educativos. Para ello los
programas de formación docente deben dedicar una mayor atención a tales
competencias.
Simbiosis
necesaria entre familia, escuela y comunidad: la
educación no es exclusiva de las instituciones educativas: es posible aprender
en cualquier lugar de la sociedad, para ello debe existir conexión y cooperación entre familia, escuela y comunidad. La
educación es una cuestión de toda la sociedad.
Objetivo:
desarrollo de competencias. Los cambios de sistema educativo deben
orientarse hacia la mejora competencial de los estudiantes. La sociedad digital
requiere de competencias que los sistemas educativos han de desarrollar (autonomía, adaptación, tratamiento de la
información, etc.), reformando el currículo. Se requerirá de unidades
didácticas más simples basadas en tales competencias útiles para la inserción
social, aprendiendo de forma conectada en red.
Intereses
del aprendiz: el aprendizaje debe producirse de forma
natural, partiendo de los intereses del aprendiz, teniendo en cuenta lo que ya
sabe, desde la práctica y de cometer errores para ser reorientado por el
docente.
Rol del
profesor y su formación: desde la transmisión de contenidos a la
orientación y apoyo del alumno, generando las condiciones para que sea éste el
que, de manera activa y experimental, construya su propio conocimiento, esto
implica que la formación docente se reconfigure,
contemplando de forma más sólida el uso pedagógico de los entornos digitales
para la sociedad.
Nueva
ecología del aprendizaje: existe una nueva ecología del aprendizaje
que está reconfigurando la educación. Volvemos a entenderla en su sentido
amplio, más allá de su simple consideración como escolarización.
El reto
de considerar todos los ámbitos educativos posibles: existe
una necesidad de disrupción en el sistema educativo planteado como ente aislado
de la sociedad. Los aprendizajes producidos en ambientes no formales e
informales crecen a un ritmo vertiginoso y no quedará más remedio que
considerar los beneficios de todos estos ámbitos educativos.
Interactuación
sobre los contenidos: el aprendizaje no está en los contenidos sino en las interacciones que se producen
alrededor de ellos. El aprendizaje en red a través de interacciones debe
consistir en agregar, mezclar y poner en práctica los conocimientos.
Formación
adaptada a las demandas: la construcción del currículo que deberá
configurar los nuevos perfiles que demanda la sociedad tendrá que hacerse entre
todos los agentes involucrados en su desarrollo, la sociedad y las escuelas
deben colaborar para adaptar la
formación a las demandas sociales del futuro.
Lo que
se busca es formar a ciudadanos, y no solo a profesionales eficientes: un
sistema educativo abierto a la comunidad y basado en aprendizajes colaborativos que implican a toda la sociedad, la
labor de este sistema no es formar a ciudadanos únicamente para ser útiles a un
mercado, sino formar a ciudadanos capaces de desenvolverse en todos los niveles
sociales.
Evitar
la ansiedad tecnológica: la tecnología avanza a un ritmo
vertiginoso, es imposible predecir qué tipo de tecnología habrá en un futuro
próximo. Lo que sí tendrá que hacer la sociedad, es diseñar cómo quiere que sea
la educación del futuro, la tecnología que acompañará será la que esté
disponible llegado el momento de la implantación.
Estimado lector si tienes algún
comentario, sugerencia, idea o alguna pregunta sobre este importante articulo déjanos
tu comentario. Hasta la próxima…. romanjoseg1@gmail.com
Twitter: @consultfinper1
José G.
Román
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