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Desde que existe la humanidad ha existido la mentira,
las blasfemias, la vanidad, el egoísmo, la
duda, la apatía, el conformismo, la pereza cerebral y somática.
Desde
siempre y a través del tiempo podemos decir que al hombre como que le gusta
vivir mal, nos encanta sufrir, no queremos hacer ningún esfuerzo de ningún tipo.
Vivir tiene
un costo, pero vivir como debe ser, con la verdad cuesta más y vale la pena ya
que de esa manera podemos transitar por la vida con una buena ética y moral pero aquí viene el
gran dilema y es que el que vive siempre con la verdad va a tener problemas con su entorno, con la sociedad, en la escuela,
en la iglesia, donde ande. Estamos
renuentes a vivir bien, pero tampoco queremos vivir siempre con la verdad y por eso la persona que dice la
verdad, la vive día y noche, no
encaja en la sociedad, en su entorno, en donde anda, no va ser bien recibido,
por el simple hecho de que vive , y practica con la verdad.
Actualmente decir la verdad es una de las cosas que más
cuesta en la vida, porque además nos han vendido que decir una mentirita piadosa es un mal menor. El
problema radica en que nadie tiene el mismo concepto de mentirita piadosa, y
por si fuera poco, muchas personas no están bien de la cabeza y se engañan a sí
mismas en demasiadas ocasiones.
Decir la verdad implica
reconocer las debilidades de cada uno,
implica reconocer los errores, los fracasos, los malos momentos
por los que se pasa. Implica reconocer que no somos perfectos y que nos
faltaba algo de preparación o
experiencia.
Cuando decimos la verdad obtenemos una de las mayores
recompensas que es crecimiento personal
y profesional, la confianza que
generas en los demás. La otra realidad es que muchas personas nunca se han
propuesto a decir la verdad y por extensión piensan que el mundo les
engaña.
El ser humano cuando manifiesta la verdad es probable que le
cueste una fortuna, infinidades de contratiempos y que mucha gente te aparte de sus vidas. Pero les voy
a confesar el mayor tesoro que me está aportando a mí en los últimos años:
estar sano. ¡Decir la verdad te colma de
bendiciones y energías positivas!
Caminar siempre con la verdad por delante es estar en espiritualidad, es amor, es humildad, es obedecer, es no criticar, es
ser disciplinado, es ser puntual, es amar a los demás, es servir
al prójimo, es callar, es escuchar.
Es una obligación de nosotros los padres enseñar y orientar siempre
a nuestros hijos a decir la verdad ante todo ya que esto es la base de otras
virtudes como son la honestidad, la responsabilidad y la justicia, estas virtudes nos ayudan a
ser mejores personas y así tener un mundo mejor.
Es única de nosotros los padres la responsabilidad de guiar a
nuestros hijos a ir adquiriendo y fortaleciendo esta virtud desde temprana edad
pero si nuestros hijos ya son adultos y no siempre nos han dicho la verdad
estoy seguro que nunca es tarde para
comenzar a hacerlos. Aquí les dejo algunos Tips para inculcar en nuestros hijos la
virtud de decir la verdad:
.-Enseñarles lo importante que es decir la verdad.
Si nuestros hijos no tienen claro que decir la verdad es muy
importante y qué implica esto, seguro que les será muy difícil entender que
deben decirnos la verdad.
Con mis hijos he llegado al acuerdo de que si me dicen la
verdad yo no los castigo, sólo buscamos una acción que repare el daño hecho. Así ellos sienten la confianza de
decirme la verdad.
.-Que no te tengan
miedo, sólo respeto. Si nos tienen miedo, con más
dificultad nos dirán la verdad. El respeto es importante para que tengamos una buena relación, el miedo sólo rompe el canal de comunicación y muchas
veces lo que se logra es que nos mientan
por temor a lo que vamos a decir o por el castigo que les vamos a imponer.
Tampoco se trata de hacer como que no ha pasado nada. Toda
acción tiene una consecuencia y por lo mismo debemos actuar conforme a ella. Cuando nuestros hijos están pequeños debemos ir trabajando
para que adquieran el hábito de decir la
verdad.
Siempre he dicho que es mucho más educativo para ellos ver nuestro ejemplo y ver cómo
solucionamos los problemas que se nos van presentando día con día que escuchar
largas explicaciones además nuestros actos los educan más que nuestras palabras.
Y si nosotros estamos acostumbrados a las mentiras piadosas pues debemos comenzar
a dejarlas porque al final de cuentas, son mentiras y les estamos dando la
posibilidad a ellos de que nos mientan porque cuando les digamos que por que
actúan así ellos nos van a decir que lo han aprendido de nosotros. Hasta
la próxima… romanjoseg1@gmail.com @consultfinper1
José G. Román
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